Capítulo 16

Por la mañana en el Daily Planet Lois esperaba impaciente la llegada de Clark, la noche anterior no había podido hablar con él y ella sabía que debía hacerlo. Al entrar Clark a la redacción Lois salió a su paso “Tenemos que hablar” dijo Lois nerviosa. “Sé lo que me vas a decir así que no te preocupes” dijo él sin mirarla. “Necesito explicarte” dijo ella y lo cogió del brazo y se lo llevó a un lugar donde estuvieran solos. “Clark yo no sé lo qué decir” empezó ella. “No quiero que todo cambie por lo que te dije ayer” continuó Clark. “Clark yo estoy con Luthor, yo no puedo amarte” intentaba explicar ella. “¿Y a él sí lo amas?” preguntó Clark. “Clark yo amo a Superman, él es del quien estoy enamorada, sin embargo a Lex puedo aprender a amarle” decía ella nerviosa. Clark bajó la cabeza, otra vez Superman “No puedes aprender a amarme” dijo él resignado. “Yo lo siento Clark, pero mis sentimientos no son para ti” dijo ella suave. “Entonces por favor olvídate de lo que te dije ayer” dijo Clark. Y eso fue lo que Lois y Clark hicieron, olvidar lo sucedido y seguir trabajando.

Por la tarde, Clark se dirigió a su apartamento se quitó la ropa, incluido el traje de Superman, y se dio una ducha. Después se puso unos pantalones y una camisa blanca pero sin el traje del héroe. Se sentó en el sofá y cerró los ojos intentando olvidar todo, pero sonó el timbre de la puerta. Al abrir, él se encontró a Lois “Hola” dijo ella tímidamente. “Hola, pasa” dijo Clark. Ella entró y Clark le señaló que se sentara en el sofá. “Tengo información sobre las personas que entraron en el departamento de ciencia antes de saber lo de la bomba” empezó ella. “Bien pues miremos otra vez todo” dijo Clark. En ese momento el teléfono sonó “¿Sí?” preguntó Clark. “¿Clark Kent?” dijeron al otro lado del teléfono. “Sí, soy yo” contestó Clark. “Le tengo información sobre la bomba colocada en el ayuntamiento, venga a este lugar” le dijo el hombre. Clark apuntó en una hoja la dirección “Ahora mismo voy” terminó Clark. “¿Qué pasa?” preguntó Lois. “Información sobre la bomba del ayuntamiento” dijo Clark cogiendo las llaves. “Yo voy contigo” dijo decidida Lois. “Lois, puede ser peligroso” le dijo Clark. “Vamos Clark” dijo ella sin escucharle. Clark se fijó que no llevaba su traje de Superman, pero bueno solo les llevaría un par de horas.

“Señor con él viene la periodista Lois Lane” dijo uno de los hombres por el micrófono. “Lois, querida, ¿por qué has venido con ese hombre? Escúchame, a ella no le hagáis daño, haced esto” el ladrón de la kryptonita daba instrucciones a sus matones desde su mansión. Mientras Lois y Clark llegaban al sitio indicado “Esto está un poco desierto ¿no?” dijo ella. “Lois vuelve a casa por favor” dijo él nervioso. “No digas tonterías, mira ese local ¿qué habrá detrás de la puerta? Vamos a acercarnos” dijo ella curiosa. Cuando Lois y Clark se acercaron él sintió un pinchazo en la cabeza y se paró en seco. “¿Qué te pasa?” preguntó Lois. “No sé, no me siento bien, me duele la cabeza” dijo él presintiendo que había kryptonita cerca ya que se estaba sintiendo cada vez más débil. “Por favor Lois vete de aquí” dijo él sabiendo que algo no marchaba bien. De repente la puerta se abrió y varios hombres empujaron a Clark dentro y cerraban la puerta mientras que otro sujetaba a Lois. “Clark, dejadlo” gritó ella intentando zafarse del hombre. Éste la tiró al suelo y Lois vio que estaba con la cara tapada. “No tienes valor de mostrar la cara cobarde” dijo ella enfadada. “Escúchame bien porque de ello depende la vida de Kent. Busca a Superman y dile que se presente aquí lo antes posible porque cuanto más tiempo pase, más daño y menos vida le quedará a tu amigo” después se metió dentro de la puerta y Lois corrió hacia allí para intentar abrirla pero no lo consiguió, en su lugar oyó un golpe y posteriormente el grito de Clark. “Superman aparece por favor” dijo ella llorando. “Clark perdóname por dejarte aquí, pero volveré con ayuda. Resiste por favor” dijo ella suave y sin parar de llorar. Volvió corriendo al coche y antes de entrar miró de nuevo el local donde habían metido a Clark y se fue rezando para que el hombre que le había confesado su amor saliera vivo de allí.